Lucro político con la inocencia: Mariana Benítez y la descarada demagogia de utilizar a la niñez
Sin escrúpulos ni vergüenza, la oportunista Mariana Benítez Tiburcio vuelve al ruedo político recurriendo a las mañas más ruines de la demagogia. Esta vez no le bastó con su conocido camaleonismo partidista; ahora utiliza la imagen de una niña de apenas un año y cuatro meses para montar un espectáculo en redes sociales y venderse descaradamente como la gran benefactora que "tiende la mano".
Resulta grotesco que quien transitó por las cúpulas del viejo régimen y hoy se acomoda en la comparsa en turno, pretenda lucrar con las carencias y problemas de salud de las familias oaxaqueñas. Con una falsa empatía de utilería, la diputada usa el dolor ajeno como pasarela publicitaria para promocionarse y buscar reflectores a costa de una pequeña inocente.
En Oaxaca conocemos de sobra a quienes ven en la necesidad un mero botín mediático. Mariana Benítez demuestra que para la clase política no hay límites ni pudor; utilizar a la niñez como parapeto de sus ambiciones personales es una clara bajeza ética y la prueba viva de una política basada en la simulación y el oportunismo.
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