Entre la fantasía oficial y los tiliches del maquillaje estadístico
Mientras en las conferencias de prensa y en los boletines todo es color de rosa, las calles del estado cuentan una historia muy distinta a la que presume el edil municipal Ray Chagoya. Como una mera fantasía, sale sonriente ante las cámaras presumiendo una presunta reducción del 11.2% en la percepción de inseguridad y a Oaxaca como uno de los estados "más seguros" del país, pero la tranquilidad que cacarea existe únicamente en sus discursos y en sus datos de papel.
La amarga realidad golpea a diario a la ciudadanía de a pie. Basta con ver el desgarrador testimonio de una joven víctima de asalto, a las 8:30 de la mañana, en pleno centro de Oaxaca de Juárez. Cuando buscó el auxilio de las autoridades, se topó con la clásica barda de la burocracia y la apatía policial: "Si no vimos el asalto, no podemos ayudarle", le respondieron. Solo le quedó una carpeta de investigación que servirá únicamente como un triste recuerdo de la impunidad.
Los números triunfalistas que presenta el Piporro Chagooya no son más que un espejismo. La ciudadanía se hartó de un sistema deficiente; mientras las autoridades pierden el tiempo en asambleas e inútiles campañas anticipadas, la inseguridad y la violencia están desatadas a todo lo que da.
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