¡Qué descaro! El "Benjamin Button" de Oaxaca quiere seguir viviendo del cuento
A Toño Fraguas—el "Benjamin Button" de la política local—no le bastó con pasar sin pena ni gloria por sus dos gestiones como alcalde de la capital. Con un cinismo tremendo, vuelve a los reflectores buscando que la rancia "vallistocracia" le compre el teatrito. Es increíble la desfachatez de querer revivir un pasado gris que solo dejó a la ciudad sumida en el abandono.
Su historial no engaña a nadie: calles hechas pedazos, crisis de basura y un total desprecio por las colonias populares. Fraguas representa la vieja escuela que solo ve a Oaxaca de Juárez como un botín personal. Lo único que acumuló en sus años de poder fue colmillo para el presupuesto y una larga lista de promesas incumplidas.
Detrás de su reaparición no hay un proyecto real, sino el puro capricho de seguir viviendo del erario, aconsejado por alguien que de plano lo quiere ver hacer el ridículo. Pero la gente ya no tiene memoria corta; las fórmulas del siglo pasado ya no caben en una ciudadanía harta de los mismos saqueadores de siempre.

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