Descargas ilegales de aguas negras desatan crisis ambiental en Santa Lucía del Camino ante la omisión de Juan Carlos García Márquez
Vecinos y comunidades escolares denuncian que las descargas
de aguas residuales y el abandono institucional han convertido la zona en un
foco de infección latente, sin que ninguna autoridad municipal tome cartas en
el asunto.
La mañana de hoy, vecinos de las colonias Aquiles Serdán y
Calicanto reportaron con indignación que el Río Chiquito —uno de los pocos
afluentes de la zona que aún se mantenía libre de desechos— amaneció con un
caudal severamente afectado por descargas directas de aguas negras.
Los colonos señalan que la falta de limpieza periódica con
maquinaria adecuada provoca que el agua contaminada se estanque.
Esto no solo genera olores fétidos e insoportables, sino que
representa un riesgo inminente y un foco latente de infección para la salud y
el bienestar de quienes habitan en las riberas.
Los afectados manifestaron que este grave daño ecológico se
le ha venido dando a conocer al actual edil, Juan Carlos García Márquez, desde
su primera gestión, y desafortunadamente solo han recibido desaires por parte
de la autoridad municipal.
A este panorama se suma la situación que viven padres de
familia y docentes del jardín de niños; Ing. Francisco Díaz Covarrubias,
ubicado en la calle Perú esquina con Salvador, en la colonia América Sur.
Ahí, la comunidad escolar denuncia que un arroyo de aguas
negras colinda directamente con los salones de clases.
Con el aumento de las temperaturas, el olor se vuelve
insoportable dentro de las aulas, exponiendo diariamente a los pequeños a
graves focos de infección.
El plantel se encuentra en el límite entre Santa Lucía del
Camino y Oaxaca de Juárez, por lo que ninguna autoridad municipal asume la
responsabilidad y prefieren lavarse las manos en un limbo burocrático.
Ante la falta de respuesta a sus múltiples oficios y quejas,
los maestros temen verse obligados a suspender las clases para proteger a los
alumnos de enfermedades gastrointestinales y respiratorias, mientras la salud
de los menores sigue pendiendo de un hilo por la negligencia institucional.

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